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dijous, de setembre 11, 2014

INDONESIA - DEL 9 AL 11(12) DE SEPTIEMBRE: YOGYAKARTA, quemando los últimos cartuchos.

IMG_1092Con las últimas 48 horas prácticas del viaje iniciando su cuenta atrás, nos plantamos en Yogyakarta con la mitad de las gestiones realizadas durante el viaje en coche los días anteriores, y con una lista de “THINGSTODO” bastante larga... (estamos a unos 600km del destino final... y no todavía no hemos decidido como llegar a Jakarta).

Con el vuelo más rápido de todo el viaje, tuvimos que esperar a que nos dieran pista antes incluso de salir: despegamos a las 08:20 y aterrizamos a las 08:00 del mismo día (me siento gato de Schrödinger, no sé si estoy o no estoy)

Una vez aclarado el fallo en Matrix, nos recogieron en el aeropuerto (el pick-up está incluido en la oferta del alojamiento que encontramos) y nos trasladaron hasta un hotel en el centro de Yogyakarta, con una recepcionista que con una sonrisa cometió el error más grande de su vida: “Can I help you?”... con lo que en 15` teníamos gestionadas el traslado y las visitas a los dos templos, la entrada al ballet tradicional (se ve que me quedó para septiembre, por dormirme) e incluso el viaje de regreso a Jakarta en tren (siguiendo el consejo de Francesco del hospedaje de Labuan Bajo).

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Con la faena más o menos (y después de la desesperación de la joven dependienta del supermercado que, al perder a los chinos con sus compañeros, tuvo la suerte de ayudarnos a sacar los billetes en el cajero del establecimiento) salimos a dar una vuelta por la casa del “sultán”, el palacio del agua y el mercado de los pájaros hasta la hora de la recogida en el hotel.

El palacio de sultán, llamado Kraton, es un recinto enorme pero mal clasificado e indicado, con poco “material” y vagamente explicado. En la puerta de acceso te ofrecen un guía “desinteresadamente” , pero con el poco tiempo que tenemos para estar, preferimos dar una vuelta por nuestra cuenta y guía.

Tras esquivar un “desafortunado” vendedor de marionetas de papel (sobran los comentarios políticos y chistes de poco gusto si querías intentar vender algo) llegamos al Taman Sari, o castillo de agua (edificación que entre guerras y el terremoto del 1865 lo han dejado en ruinas)... poco a ver y salimos de regreso al hotel cruzando el Pasar Ngasem, el mercado de pájaros (poco pájaro, poco pajarraco).

Tras comer en un “Italiano” a precio de tapa, nos recogió un minibús conducido por un hombre que hablaba inglés por guión (y un guión digno de un corto porno mudo)... excepto algunas frases aprendidas como si fuera un loro, la comunicación era NULA, y se traducía en el desespero del resto del grupo, ya que cada uno tenia su propia agenda acordada con la compañía. Así que, tras secuestrar a un guía del interior del templo “engañado” (él creía que tenía un grupo de visitantes asegurado... pero tristemente para él, luego descubrió la verdad) conseguimos entendernos con el chófer, y rápidamente nos dispersamos por grupos a visitar el templo de Prambanan.

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El conjunto lo forman 3 templos: uno está en ruinas y los otros dos están mucho mejor, pero poco hay que decir... mejor visitarlo para disfrutarlo... dejaremos que hablen las propias imágenes.

Después de la visita, con puesta de sol incluida, y de esquivar los comerciantes, llegamos al autobús, y descubrimos que pese a declinar la oferta inicial del chófer de no cenar, éste insistió en hacer lo que le dio la gana… así que, sentados en la terraza del restaurante y tras pedir un par de zumos y una botella de agua, nos comimos nuestras provisiones.

Y al “ballet/teatro” Ramayana, que curiosamente representan la misma obra... pero diferente escenario (hay que reconocer que el sitio era espectacular). Conclusión: realmente me ha quedado para septiembre, con casi el mismo resultado (creo que casi no se ha notado… y creo que el guión ya me lo sé). Ester, como no, en una nube… y yo, luchando contra el cansancio acumulado… en serio, ¿hace falta usar este tipo de música tan hipnótica?

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Acabado el ballet/teatro, corriendo hacia el hotel… mañana madrugaremos más que el solista de la mezquita más cercana.

03:00 (cada vez esto de las vacaciones para no madrugar se vuelve más extraño... con el cuento del desfase horario) Ducha, un minidesayuno (o lo tenían planificado así, o simplemente nos apoderamos del material preparado para las 06:00) y hacia el microbús. Hoy toca amanecer “cerca” del tempo Borobudur (el que sale en Alienígenas Ancestrales... ¡que emoción!) y después visitarlo.

“Cerca” es un concepto que no debió ser bien traducido de los episodios de Barrio Sésamo y Coco... fue a una distancia prudencial (aproximadamente la misma usada en el proyecto Manhattam)... vimos salir el sol entre los volcanes y con el templo de fondo (la imagen, bien vale la pena).

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Ya en el templo y sin demasiadas explicaciones (de hecho, ni atendimos a donde teníamos que ir a buscar el desayuno... y luego hicimos tarde al microús) nos dedicamos a explorar el templo... hasta la saciedad... aún podríamos haber estado unas horas más, pero nos hubiéramos quedado sin transporte. Dejaremos que las fotos hablen por sí solas... eso sí, alienígenas 0 (la gente rara no cuenta).

Tras abandonar el recinto (para descanso de la tarjeta de memoria de la cámara que se estaba estrenando), recogimos el desayuno mientras el conductor intentaba explicarnos (lo descubrimos después del café) que eramos los últimos y que todos estaban esperado en el microbús (y que teníamos que pagar). Viaje de regreso, llegada al hotel, ducha, una cervecita y plantear la última tarde.

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Con una accidental discusión con la almohada (5 minutos se transformaron en 2 horas), salimos a hacer lo mejor que podíamos hacer: NADA. Ester se quedó en un spa 2:30h para disfrutar de un masaje total con exfoliación por unas 175.000 rupias (12-13 Euros), y yo a jugar a esquivar motos mientras busco una casa de cambio (soundtrack propio… hacía días que no oía música por la calle). Así que, con la tontería, me recorrí la calle principal en ambas direcciones y visité varios badulaques sin nada interesante que comprar.

Con el cambio de moneda, los pies cansados y aprovechando que en el spa hay WiFi, tomo posesión del sofá mientras acaban de relajar los músculos de Ester, y actualizo el blog.

Ya con Ester totalmente recuperada de su traumática sesión de chocolate-terapia (masaje tradicional incluido) salimos a buscar un sitio para cenar. Como mi paseo había sido productivo a la hora de registrar los alrededores, fuimos al mejor plan que teníamos: el restaurante “italiano” del día anterior, donde a parte nos deleitaron con un concierto de Jazz (con una preocupante vertiente de karaoke al ser invadido el Stage por un grupo de mujeres con velo... para cantar).

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Cenados, alimentados de alma y relajados, regresamos al hotel para disfrutar de la terraza que no da a casi nada de jardín (y lo que nos importa...) para tomar una cerveza indonesia y acabar de disfrutar de la noche. Mañana, operación retorno.

Con las mochilas al estilo de siempre, tras desayunar como si no hubiera un mañana (que en nuestro caso sera dentro de unas 36h) y tras abandonar el hotel, llegamos a la estación de tren, parecida a las típicas de pueblo de hace 30 años en casa. Compramos 4 chucherías y a disfrutar del viaje en tren, que realmente merece la pena (el tren no es gran cosa, es más una nevera “rápida” que el AVE que promete en la web) por las vistas rurales y la posibilidad de hacer cosas (como este post) mientras Ester acaba con las últimas megas de las tarjetas de memoria con las vistas.

Fotos… (no se si luego habrá mas posts)

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dimarts, de setembre 09, 2014

INDONESIA - DEL 6 AL 9 DE SEPTIEMBRE: BALI, 48h non stop

IMG_1148Tras abandonar la ciudad de Labuan Bajo y subirnos a “otro” autobús con alas (un poco más “moderno”, eso sí) nos plantamos en Bali, donde nos esperaba Helena, una vasca que fue a descubrir mundo un día hace 18 años y solo regresa a Europa de vez en cuando.

Helena se presentó con parte de su familia (claro, es sábado) y nos acompañó a su casa, donde nos dimos una ducha rápida y fuimos corriendo a disfrutar de otra espectacular puesta del sol en la playa, en una zona donde hay que reconocer que desentonamos bastante con nuestras “ropas” de asalto entre tanta gente vestida de etiqueta y con copas de cava… pero si la seguridad de la puerta no ha dicho nada, será que podemos estar tranquilamente.

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De allí, a cenar a un restaurante mejicano y preparar el plan de ataque de los próximos días

Helena nos puso en contacto con un chófer (amigo, de un amigo, de uno que...) que por un módico precio nos haría de taxista por la zona noreste de la isla y nos llevaría hacia las zonas que quisiéramos visitar... bueno, no todas, porque los lugareños se han hecho muy pesados (y violentos en algunos casos) con el tema de pedir a los turistas, y algunas zonas ya no se visitan por el riesgo de estafas, abusos y posibles declaraciones de guerra santa... que no vienen a cuento, estamos de vacaciones... Trunyan tendrá que esperar.

El taxista se presenta en casa a las 7 de la mañana, y con la ayuda de Helena aclaramos más o menos la ruta de los próximos dos días. Afortunadamente, Helena habla bastante más fluido que nosotros la “jerga” local y nos ahorramos un montón de “trabajo”. Eso sí, al menos el conductor habla inglés (dialecto propio, pero se llega a entender).

Y en la carretera:

  • en Ubud, en el templo ubicado en Monkey Forest, un mono cabrón intentó comerse el pelo de Ester. Consecuencia: la lente protectora de la cámara rota y un mono que tendrá pesadillas durante generaciones (puede que la próxima guerra del planeta de los simios, se cuenten nuestras ...”hazañas”).

  • el Monkey Forest está bien, correcto... mucho mono y demasiado turista dando comida a los monos (por eso atacan si no les das nada).

  • las terrazas de arroz, que se pueden ver por tooooooooda Indonesia, en algunos lugares de Bsali son una autentica extorsión a los turistas (alguno tuvo la genial idea de “intentar” cogerme la cartera... otro con pesadillas).

  • las zonas cercanas al lago Batur son un nido de pedigüeños (y pesados).

  • Trunyan (juro que el pueblo se llama así) es conocido por sus rituales fúnebres... no entierran a los cadáveres y los dejan descomponiéndose debajo de los árboles sin olor ninguno... deseábamos dar una vuelta por allí, pero la visita queda descartado por los abusos de estafas. El único acceso al “cementerio” es cruzando el lago en barca. Pero según los balineses, el barquero “trunyanés” para de remar cuando llega al centro del lago y exige mucho más del doble... o lo tomas o te quedas colgado en el lago. Conclusión: si vamos, alguno se irá nadando a casa y sin barco, o incluso a descansar bajo un árbol.

  • la zona este, en general, está descuidada, y algunos de los parajes que podrían ser espectaculares son simplemente decrépitos y están medio abandonados.

  • la gente pide por todo, pero ante el vicio de pedir, la virtud de no dar.

  • hicimos noche en Ubud, y por la noche asistimos en un templo a Kecak Fire&Trance Dance, un espectáculo de danza y canto tradicional que cuentan no se qué historia de dioses hinduistas... y qué paranoia… (me dormí, podéis buscarme en Youtube, que seguro que salgo en más de un vídeo, primera fila y haciendo coros con los ronquidos... es lo que tiene no dormir demasiado y un coro de voces hipnótico...). Ester salió alucinada.

  • al día siguiente, y después de dormir en un hostal con su propio templo (así son las casas tradicionales balinesas) nos fuimos a visitar templos.

  • en el templo de Batman, conocido como Pura Goa Lawah (tocábamos a unos 60 murciélagos por persona... y estaban celebrando una ceremonia, así que pocos no eran) está correcto. Cuenta la leyenda que hay un camino de 19 km debajo del tempo que lleva al templo madre (Pura Besakih). Como no hemos traído el material de espeleología, ni parece que los aldeanos estén por la labor de dejarnos pasar a mirar, nos fuimos en coche hacia el templo “Madre”

  • Pura Besakih, o templo “Madre”, es una “ciudad” de 23 templos que rodean a uno principal. La historia del templo es que (para variar) hay que pagar por todo... si quieres entrar. Conclusión: según el guía “oficial”, sin él no puedes pasar más allá de las escaleras de acceso... según nosotros, técnica de despiste: Ester se adelanta acoplada a otra pareja y yo después de usar técnicas ninja contra la nube de “Guías” (famosa técnica de: “¡Oh!… ¡mira, un ovni regalando iPhones!”, señalar al infinito y desaparecer mientras no miran). Conclusión: visitamos TODO lo que quisimos y que estaba abierto; una pena la historia de los guías “oficiales”. En la área interior del templo hay bastantes tiendas y zonas de refresco vacías gracias a estos “guías”.

  • alguna parada técnica más y regresamos a Bali, donde cenamos con Helena y toda la familia, dormir y a esperar el taxi.

    El viaje hacia el aeropuerto fue un buen sustitutivo del café… casi nos matamos en un accidente de tráfico (el chófer el taxi de la megacompañía BlueBird, ni sabia llegar a nuestra dirección, ni tiene la habilidad de conducir durmiendo). Por una empresa legal que contratamos... Afortunadamente llegamos despiertos al aeropuerto y corriendo hacia el vuelo.

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El viaje se acerca a su fin …

Mas Fotos :

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